Un estudio encuentra que los atletas universitarios muestran cambios cerebrales que podrían causar efectos cognitivos negativos en el futuro

Un estudio encuentra que los atletas universitarios muestran cambios cerebrales que podrían causar efectos cognitivos negativos en el futuro-MainPhoto

Los deportes, particularmente los de nivel universitario, son algo muy sagrado para muchos, y esto es especialmente cierto para los atletas dedicados que lo dan todo para sobresalir en su campo. De hecho, cuando pensamos en deportes, palabras como ejercicio, fortaleza, resistencia y salud óptima vienen a la mente; pero un nuevo estudio publicado en el diario Frontiers of Neurology encuentra que los cambios cerebrales provenientes de deportes de contacto se manifiestan más temprano de lo que antes se imaginaba (es decir, incluso cuando se está aún en la universidad).

El hecho de que mucho del análisis previo alrededor de este tema ha sido enfocado en consecuencias a largo plazo motivó a los investigadores a buscar más evidencia. La investigación sirve como una plataforma para investigar más los resultados adversos potenciales de atletas jóvenes que participan en deportes de colisión. Para este estudio, los investigadores realizaron resonancias magnéticas (MRI, por sus siglas en inglés) en 65 atletas saludables de nivel universitario (que jamás habían sufrido contusiones antes) antes de que sus temporadas dieran inicio:

  • 23 participantes jugaron deportes de “colisión” (como fútbol o hockey)
  • 22 jugaron deportes de contacto (cómo soccer y básquetbol)
  • 20 jugaron deportes que no eran de contacto (como vóleibol)

Los resultados fueron muy claros: cuanto más contacto, más cambios en el cerebro notaron los investigadores, quienes mayormente estaban buscando cambios en la sustancia blanca y comunicación reducida dentro de ciertas áreas del cerebro, especialmente aquellas asociadas con el movimiento y vista.

Aunque se piensa que la exposición al contacto no parece causar impedimentos clínicos severos, los investigadores sugirieron que el estudio describe una “firma” neurobiológica de exposición al contacto. Esta conclusión podría dar luz importante en cuanto a los efectos cognitivos potencialmente nocivos (microestructura alterada del tejido y función neurometabólica reducida) que parecen provenir de estos tipos de deportes.

“Una pregunta importante para investigación futura”, declara el estudio, “es si estos marcadores de resonancia magnética pueden ser empleados para detectar un ‘umbral de exposición’ en los partícipes del contacto al cual el cerebro no puede adaptarse, lo cual podría explicar las consecuencias negativas a largo plazo vistas en una minoría de atletas”.

A principios de este mes, los investigadores del Boston University’s Chronic Traumatic Encephalopathy (CTE) Center encontraron que las personas que han jugado tackle football antes de la edad de 12 años experimentaron dificultades con el manejo del comportamiento y síntomas de depresión más tarde en la vida.

Justo el pasado julio, otro equipo de investigadores externos a la Universidad de Boston encontró encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus siglas en inglés) en 110 de 111 cerebros de jugadores de fútbol de la NFL fallecidos.

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