Cómo cuidar a un familiar con cáncer

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Louis Benton Jr. tiene nueve hermanos y hermanas. Su madre tuvo una recaída de cáncer de mama  y su padre fue diagnosticado con cáncer de huesos unos cuantos meses después, y Benton fue el que acudió al rescate de sus padres.

“Me había jubilado hacía tres años, así que la responsabilidad cayó en mis manos”, dice Benton. “No puedo describir lo que es tener a tus padres enfermos al mismo tiempo”.

El cáncer afecta a gran parte de las personas mayores (el 77% del casi medio millón de personas en los Estados Unidos que son diagnosticados con cáncer cada año tiene más de 55 años), así que, no es nada inusual que los padres, hermanos, hermanas e hijos asuman el papel de cuidadores. Pero es raro, y casi inimaginable para la mayoría de las personas, que ambos padres estén enfermos de cáncer al mismo tiempo.

Divorciados durante 25 años, los padres de Benton vivían en hogares separados (aunque sólo a unas cuantas cuadras de distancia) en el área de la bahía de San Francisco. Como muchas personas adultas mayores, ambos, su madre y su padre, tenían problemas de salud física y mental, como demencia, previos a sus diagnósticos de cáncer. Que sus padres viviesen en casas separadas y los problemas médicos ya existentes de estos representaron retos adicionales, pero no inusuales, para el rol de cuidador que asumió Benton.

“Aprendí mucho sobre el cáncer cuando mi madre se enfermó la primera vez”, menciona Benton. “Les tomó mucho tiempo descifrar que mi papá tenía cáncer de huesos. Hicieron examen tras examen, y de verdad dependía de los doctores descubrir por qué tenía tanto dolor. Cuando llegaron las noticias y nos dijeron que era cáncer, no lo podía creer, porque estaba en muy buena forma hasta ese momento”.

La madre de Benton, Clotean Benton, fue diagnosticada con una recaída de cáncer de mama que, afortunadamente, fue detectado a tiempo y se trató de forma exitosa con cirugía y radiación; pero el cáncer de Louis Benton padre había avanzado tanto que había poco que los doctores pudieran hacer para reducir su dolor.

Como cuidador primario de sus padres, Benton tomaba el autobús de su casa, a 22 kilómetros de distancia, para ir a las casas de sus padres casi todos los días. Hubo momento en los que Benton estaba en la casa de su padre (preparando un almuerzo o ayudándolo a bañarse o a usar el baño) cuando rápidamente tenía que correr para llevar a su madre al hospital para su terapia de radiación.

Los fines de semana eran sus “respiros”. “Uno de mis hermanos y hermanas u otro familiar iba a sus casas a ayudar el fin de semana”, dice Benton. “Siempre trataba de tener el domingo y el sábado para mí”.

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